martes, 13 de noviembre de 2012

Inocencia interrumpida



Cuando hablo de inocencia interrumpida, no me refiero a la famosa película de Angelina Jolie con Winonna Ryder. Aunque debo reconocer que la película me encanta, y muchas cosas suceden así en la vida real.
Pero no. Aquí no hablaré de cine, sino de cómo interrumpieron mi inocencia. Con 13 años y unas crisis existenciales tremendas, ya en manos de psicólogos y con indicios de una anunciada anorexia que comenzaba a asomarse, conocía a Luis, una persona que me marcó a fuego. 17 años, rubio, ojos verdes y el chico nuevo, el “boom” del pueblo. Qué más podía pedir? Para mí era perfecto. Nos pusimos “de novios” casi enseguida. Duramos un mes. Con 13 años, mi primer gran fracaso amorosa. Me dejó por otra, que no era la gran cosa, y a mi criterio, bastante fea. Igualmente hoy comprendo que no es así. Siempre, hasta ahora, las personas que entablan cualquier tipo de relación, sexual o amorosa, tienen para mí el rótulo de “feas”. La cuestión es que me dejó. Y punto. Eso alcanzó para que pasara noches llorando por él.
Tres meses después nos fuimos de campamento. Yo tenía contacto con él todos los días, su hermana era mi mejor amiga. Entonces, en un campamento al campo coincidimos su hermana, su amigo, él y yo. Y allí pasó lo que no tenía que pasar. Mi primera relación sexual. No me arrepiento, para nada. Hoy por hoy, muchos me juzgarán de puta por mi temprano debut sexual. No me importa.
Tuvimos varios encuentros después de éste. Él seguía con su novia, quien aprovechaba cada oportunidad para marcar su territorio. Yo disfrutaba sabiendo que por mí ella era guampuda.  Pero en mi soledad, me sentía menos. Aquel amor secreto y prohibido… No sé por qué, siempre me atrajeron las relaciones “complicadas”.
Un tiempo después ellos se dejaron, y él pasó a ser mi novio. Mi psicóloga aconsejó a mis padres que debían aceptar la relación, ya que esto ayudaría a forjar mejores vínculos. Qué equivocada estaba…
Fue mi novio durante casi tres años, contando desde nuestro primer encuentro, en abril de 2002. No puedo enumerar todos los momentos que pasé, buenos y malos. Conocí por él el mundo de la marihuana, en muchos sentidos. Comencé a juntarme con gente que consumía a diario, con gente que sólo lo hacía de vez en cuando y estuve en reuniones donde un porro ocupaba el lugar del mate. También conocí la venta, sacaron un muy buen dinero de una simple piedra. Lo único que me faltó conocer, fue el cultivo. No hubo oportunidad, aunque lo intentaron.
Si consumía? He fumado un par de veces. Y es entonces cuando no entiendo a quienes consumen. El efecto no es grandioso. Tal vez es porque soy rara, pero a mi “no me pega”.
También conocí el enganio, y con una amiga! Desde eso, nuestra relación nunca fue la misma. Antes eramos como en la canción de Aerosmith, “Partners in Crime”, y hubiera sido siempre su fiel companiera. Pero si un florero se cae al piso, se rompe. Si se rompe, lo podemos pegar. Pero nunca será el mismo, quedarán las grietas al pegarlo y será ahora mucho más sensible. Intenté todo para mejorar la relación. Hasta estuvimos separados un tiempo, y después el había “cambiado”.
Pero sin duda, la culpa la tenían mis padres. Eso era obvio. Por eso, intentamos buscar un bebé. Era mágico, la solución a todos los problemas! Si yo quedaba embarazada, nos íbamos a casar y a vivir juntos por siempre. Qué irónica y estúpida es la vida! O mejor dicho, qué irónica y estúpida fue mi manera de mirar la vida!
La cuestión es que quien yo creía era mi príncipe azul, era quien estaba cavando mi tumba. Después de un intento de autoeliminación, al que dedicaré un espacio a su debido tiempo, recién cumplidos los 16 años, un profesor reconocido de la facultad de psiquiatría diagnosticó que mi problema era por él. Si me preguntan sobre esa conversación o entrevista, no me acuerdo mucho… Pero la conversación fue algo como “nombre” “edad” “qué cosas te gusta hacer”, etcétera.
En fin, allí termino todo. Pero ya era tarde… Mi inocencia, había sido interrumpida.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Puede ser?


Es igual....
Es igual el día de ayer, al día de hoy, al de mañana. 
La misma cantidad de horas, minutos, segundos para respirar.
Las mismas escenas, distintos personajes, distintos actores. 
En mi caso, mismo guión... 
Siempre ensayando la mejor sonrisa, la mejor forma de vencer los temores, la mejor forma de intentar ser feliz...

domingo, 4 de noviembre de 2012

Así me veo yo...



La autoestima es definida como “la valoración, generalmente positiva, que se tiene de uno mismo”.
Los problemas de baja autoestima son muy frecuentes hoy día, más aún si tenemos en cuenta el ideal de mujer que nos presentan, o nos imponen, los medios de comunicación. Y allí arrancaron mis frustraciones… Al no ser alta, esbelta, rubia, bonita e inteligente… Siempre fui muy perfeccionista, siempre quise alcanzar lo mejor en todo, pero nunca supe dominar el no poder hacerlo… Aparecía allí una frustración, cada vez que algo no salía como yo lo esperaba. Y esto llevaba a deteriorar un poquito más mi autoestima.
Hoy por hoy, soy una persona más que insegura… Tengo la necesidad constante de sentirme el centro, de encontrar la aprobación de todos en todos… Cada vez que voy a salir a bailar, obviamente antes todos mis amigos están en casa, hago una especie de “desfile” donde luzco por la pasarela del living de mi casa más de medio ropero. Y aun así, salgo desconforme. Hay algún que otro día, muy pocos, debo reconocer, en que me levanto, me miro al espejo y me veo hermosa. O me creo hermosa, para hacer más llevadero ese grave problema de imagen.
Sin embargo, amo verme en fotos… Debe ser el hecho de verme plasmada en arte, como algo inmortal, algo que permanecerá en el tiempo aunque yo ya no esté. Las fotos me favorecen… Siempre me comparan con Lindsay Lohan, por un parecido físico a mi criterio escaso. Lo que no saben es que, como ella, estoy tocando fondo.
Pero no. La autoestima no pasa sólo por lo físico. Es un todo, un conjunto, como uno se siente en general. Como persona. Y aquí… Hay de todo. Hay momentos, creo yo. La mayoría del tiempo siento que no valgo como persona, o como mujer. Si tuviese un cierto valor como mujer, tendría a mi lado quien me apoye, quien me cuide, quien me quiera. Si fuera excelente, tendría mi carrera terminada, mi casa hermosamente amueblada y ordenada (mi casa es como mi vida, un hermoso caos), tendría auto, moto y vacaciones en el extranjero. Tendría quien me espere todas las tardes o todas las noches al volver a casa. Cuando llego, mi hija está dormida, sólo Pelusa, mi gata, me recibe contenta de verme llegar.
En fin, sentirse gorda, fea, inútil, poca cosa, es algo normal en mí. Es un sentimiento que me acompaña desde la infancia, desde la escuela o quizá desde antes… La pregunta es… me acompañará por siempre? Tal vez algún día yo logre valorarme, si es que valgo algo…

jueves, 1 de noviembre de 2012

Acomplejada....

Es difícil explicar la rabia que tengo... Ya me voy probando medio ropero y siento que nada me queda bien. Mientras mis amigas se quejan, yo no puedo dejar de mirar mi abdomen sintiéndome desconforme. Es horrible verme así, un cuerpo deforme inatractivo, que obviamente va a terminar en una noche de mierda, donde me sienta incómoda, donde me sienta menos, donde pase total y completamente desapercibida, o mirada como la gorda...
Sé que va a estar mi amor prohibido... Y yo, horriblemente gorda, desalineada, inapetecible, fea...
Tengo hambre, y eso me pone de mal humor... Cómo puede ser??? Ya cené una poción de arroz sin condimentos ni sal, tomé laxantes, hice ejercicio doble por hoy, y lo único que tengo es mal humor y hambre...
Simplemente, no es justo... Soy una maldita enana, y así la panza se me nota más. Otra noche sin poder tomar cerveza, gaseosas o licuado. Cómo puede ser que en un boliche no vendan un licuado sin azúcar???
Así, sencillamente, tengo ganas de tirarme a llorar, y no salir nada! Pero también quiero distraerme y divertirme, mostrar que soy algo más que una estúpida depresiva que se tira a llorar en su cama, y que las personas que la han lastimado han vencido. No. Eso no. Mi orgullo no me lo permite.
Posiblemente, mi mal humor, mi hambre, mi deforme y torturado cuerpo, hagamos historia. Para bien o para mal, pero historia al fin....